Vídeos y testimonios
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La mejor manera de entender constelaciones es sintiéndolas en directo, pero la segunda es viéndolas.
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Opiniones
Experiencias de clientes
Casos compartidos por personas que trabajaron con Lola en consultas y talleres de constelaciones inmobiliarias.
Casa vendida después de 13 años
Era una casa que pertenecía a un edificio propiedad de mi padre. Se habían vendido todos los pisos salvo los dos áticos. Nos interesaba vender uno de ellos y llevaba en venta nada más y nada menos que 13 años. Bajamos el precio, lo anunciamos nosotros y varias inmobiliarias, y ni una sola visita.
En diciembre hicimos una constelación que, además de aportarme mucha información, fue muy divertida. Hice lo que me pediste: me despedí mentalmente de la casa y siempre iba algún familiar con el agente inmobiliario para enseñarla.
A raíz de eso empezó a aparecer gente interesada, llamadas… Finalmente, una pareja que vive en la otra punta de España y quiere una segunda residencia se la ha quedado, cuatro meses después.
Muchísimas gracias, Lola. Haces un trabajo maravilloso; no solo me lo pasé genial durante la constelación, sino que además he resuelto un problema al que no veía solución.
María Fernández
Segunda casa vendida después de constelar
La primera expresión que me viene a la mente en estas ocasiones es «qué casualidad». Cuando sucede dos veces y con dos viviendas diferentes, esta frase —a la que hace muchos años que no le doy bola— deja de tener sentido.
La verdad es que estoy sorprendida. Por segunda vez hago una constelación inmobiliaria con Lola y, a los tres o cuatro días, aparece el comprador, después de nueve meses sin tener ninguna oferta.
En este caso, hemos firmado la venta mes y medio después de hacer la constelación. Y la situación era compleja: una casa con varios herederos y una historia familiar detrás algo densa.
Lo más bonito de todo: la tranquilidad que me quedó tras hacer la sesión. De forma mágica, el rencor, la rabia y cualquier emoción dañina desaparecieron. Y no han vuelto. El amor siempre sana. Y resuelve. ¡Gracias, Lola!
Charo
Una nueva relación con el piso
¡Ayer firmamos arras! En enero será la venta.
Ha sido toda una experiencia arreglar el piso, reconciliarme con él y con la situación. Lanzarme a confiar en mí y en la vida.
¡Muchas gracias por todo!
Lola Roig
Claridad para tomar decisiones
Durante la sesión, en cada minuto, fui sintiendo más claridad. Es muy interesante poder ver afuera la verdadera información que es necesario revisar y que puede ayudar a comprender una situación. Tuve que hacer mucho esfuerzo para poner orden en los acontecimientos y eventos.
Lola me apoyó en cada momento para no desenfocarme y me guió a encontrar qué era lo realmente importante en el tema que quería resolver. Me mostró distintos escenarios en diferentes montajes que iban subiendo de nivel, a mi parecer, y que mostraron de manera muy eficaz el problema y la solución de mayor paz.
Y, para terminar, me permitió ver una imagen más, con estrategias incluidas, que me permiten tomar las decisiones desde mi lado con mayor certeza y fuerza.
Aún tengo que tomar decisiones y hacer movimientos en mi vida, y siento completa certeza de que lo que suceda será excelente. Gracias, Lola, por permitirme acceder a esta paz que tanto necesitaba en esta área de mi vida.
Alma Tiburcio
Un piso y un local vendidos
Hace un tiempo contacté con Lola para vender un piso. Hicimos una constelación en la que tratamos diferentes enfoques, ya que el piso llevaba años en venta —más de diez— y no había habido ninguna visita en los últimos dos. En cuestión de tres o cuatro meses empezaron a aparecer personas interesadas y, antes de los seis meses, el piso estaba vendido.
Por una herencia recibí un local este año que también quería vender y no quería alargarlo demasiado, así que volví a ponerme en contacto con Lola. Volvimos a hacer una constelación que fue igual de divertida que la primera, ya que Lola no solo mira los problemas que puede tener el inmueble en cuestión, sino que tiene una gracia especial para hacerlo. Hace que te lo pases bien; para mí, las dos han sido bonitas experiencias.
En menos de un mes —pleno verano, época bastante mala para las ventas— había conseguido venderlo. Tanto el piso como el local están en un pequeño pueblo del norte; no se trataba de lugares céntricos de una gran ciudad, ni mucho menos.
A quienes estéis leyendo esto: si tenéis algún problema inmobiliario, os animaría a hacer una constelación con Lola. No sé muy bien cómo explicarlo, pero sabe mirar donde ni tú misma sabes, a pesar de conocer el entorno que rodea la situación. Además, os aseguro que vais a pasar un ratito divertido con Lola.
María F.
Local alquilado
El propietario de un negocio, así como de la bajera que ocupa, se plantea cesar en la actividad. Desde el primer momento contempla como única posibilidad que su bajera la utilice un negocio de hostelería que está a su lado.
Pasan los meses y no se mueve nada. Sigue mezclando posibles fórmulas jurídicas sin ningún resultado. La semana previa al cierre le pido autorización para utilizar su caso y su situación con los pocos datos que conozco.
En la correspondiente formación se trabaja el caso y se abre el movimiento hasta donde se puede con la escasa información que tengo. Esto es un lunes por la tarde y el miércoles por la mañana me encuentro con él y me comenta: «Ayer he cambiado de idea. Me he abierto a todas las posibilidades; estoy dispuesto a alquilarlo a cualquier actividad por unos 2.000 euros y también estoy abierto a vender si tengo una buena oferta. De hecho, hay alguien interesado. Si sale para hostelería, también estoy abierto».
Es decir, en un día, a partir de trabajarlo, pasa de estar empeñado en una única posibilidad muy cara y legalmente confusa a estar abierto a todas las posibilidades. Increíblemente, tres semanas después ya lo ha alquilado. Las constelaciones funcionan, a veces muy rápido. Un abrazo fuerte.
Arancha · Alumna de la formación
Casa vendida en un taller de formación
Todavía estoy en shock: ayer por la tarde firmé arras con el comprador perfecto. No quiere plaza de garaje, no regateó prácticamente el precio —estábamos a punto de bajar el precio de salida—, quiere vivir en esa zona sí o sí y valora muchísimo las características de la vivienda.
Todavía no me creo que esto se haya materializado en tan poco tiempo. El agente inmobiliario nos llamó el martes para informarnos de que había realizado la visita y el miércoles nos confirmó la oferta del comprador. ¡Increíble! Hace una semana pensaba que todavía me quedaba un largo recorrido y que me iba a costar mucho.
Deciros que he ido tomando consciencia de muchas cosas y estos días me había reafirmado en mí misma, decretando que nadie puede ponerme el valor desde fuera. Que por mí misma tengo ese valor que yo me fijo, y haciendo un recorrido de cierre y despedida, agradeciendo.
Además, y fruto de lo que salió en el taller, esta semana quedamos mi pareja y yo en que él se iba a ocupar de hablar y negociar con la inmobiliaria —así yo no ejercía más «presión» sobre la casa—. El caso es que se ha producido lo impensable. De hecho, todavía lo estoy asimilando mientras os escribo.
Testimonio de una alumna
Una venta en buenas condiciones
Esperé largo tiempo —varios años— a que apareciera un comprador o compradora para mi vivienda. Todo el mundo la alababa por lo bonita y armónica que era. Aparecieron por el camino muchos impedimentos «extraños», pero, sobre todo, muy pocas visitas. Nadie comprendía por qué no se vendía.
Tras revisar el precio, hacer limpiezas energéticas, ejercicios de desapego, etc., no parecía que se moviera nada. Un buen día, una buena amiga me recomendó las constelaciones inmobiliarias de Lola, que a ella le habían funcionado muy bien, concluyendo en la venta de su vivienda menos de dos meses después de su sesión.
Tras mi consulta, enseguida se movió el tema de las visitas y, aunque aún tuve que esperar medio año más, he podido celebrar la venta en buenas condiciones. Pero lo más curioso que he aprendido en este «viaje» ha sido entender que las casas pueden llegar a tener «vida propia» y que comprender su energía facilita la venta.
La energía de esa casa era y es «sanadora» y, en vista de cómo son los compradores, estoy convencida de que «ella» los eligió. Muchas gracias, Lola, por tu sabio y enriquecedor acompañamiento.
Esther Verheul
Más casos y testimonios en El lenguaje secreto de las casas. Ver los libros de Lola